CENIT portavoz de la regional exterior de la cnt-ait

"SI CADA REFUGIADO ESPAÑOL NARRASE SIMPLEMENTE LO QUE HA VIVIDO, SE LEVANTARÍA EL MÁS EXTRAORDINARIO Y CONMOVEDOR DE LOS MONUMENTOS HUMANOS" FEDERICA MONTSENY, 1978

18 enero, 2006

Marzo 1939: Refugiados españoles en La Argelia Francesa



La debacle final de la guerra civil española puede representarse con la imagen del puerto de Alicante, última ciudad penínsular republicana, lleno de gente aterrorizada esperando unos barcos que no iban a llegar, rodeados de soldados italianos, con los falangistas haciéndose cargo de la ciudad. Otra traición más; no era la primera ni sería la última, no valieron los “esfuerzos” de los diplomáticos franceses, ni las negociaciones de las ejecutivas de los partidos. Sálvese quien pueda.Unas treinta mil personas caen en manos del ejército franquista e irán directamente a los campos; la mayor parte al de exterminio de Albatera , tras pasar por el de los almendros o la plaza de toros de Alicante. Unas dos mil seiscientas personas subieron a bordo del Stanbrook, un carbonero, que zarpó lleno a las once de la noche del veintiocho de marzo rumbo a Orán; primero dirección Valencia, para poner proa a mar adentro a la altura de Altea, a la vista del Puig Campana. El Maritime, el último barco, cargó alrededor de treinta pasajeros republicanos y, con espacio libre, salió una hora más tarde que el Stanbrook dejando el pánico y la desesperación en los muelles abarrotados. La guerra terminaba, empezaban cuarenta años de victoria y Franco, Franco, Franco. Durante ese terrible mes de Marzo habían salido otros barcos de la ciudad y en los puertos pesqueros se incautaron todas las embarcaciones disponibles. Santa Pola, Torrevieja, o el Campello verán salir gente con dirección a las costas de África; la Argelia francesa, Túnez, Marruecos. Miguel Martínez salió, siendo un niño, con su familia de La Vila Joiosa, en un barco incautado. Miguel se convirtió en un niño apátrida; Franco no reconocía la nacionalidad española a los exiliados. Los sin papeles. Tardaría muchos años en volver a ver su país. De momento tenía enfrente una travesía en la que en cualquier momento podían ser atacados por la aviación y la flota de Franco, los alemanes, los italianos. Pasaron. Cipriano Mera y otros incautaron un avión a punta de pistola, no eran momentos para pedir las cosas por favor. También llegaron a la Argelia Francesa. El recibimiento de las autoridades coloniales fue una cuarentena. No podían abandonar los barcos. Hacinamiento, raciones casi inexistentes. Primero se evacuó a los niños y enfermos. Miguel recuerda que desde alguna embarcación cercana les tiraban chocolate. A todos los efectos legales, en Marzo de 1939, Argelia era Francia. La acogida fue parecida a la de la retirada de Catalunya; Guardias senegaleses, alambradas, campos de concentración. Boghari, Colomb- Bechar, Bou Arfa, Djelfa. Una vez instalados en los campos nula relación con el exterior y la sensación continúa de tránsito; volver pronto. La segunda guerra mundial pone a la Argelia francesa bajo Petaín, que se opone ante Hitler a las pretensiones de Franco sobre el Oranesado como moneda de cambio por una posible adhesión militar al eje. Los refugiados españoles trabajan a las órdenes de oficiales franceses sobre todo en la construcción del ferrocarril que debe abastecer de materias primas a los alemanes; refugiados esclavos exiliados españoles construyen el trans-sahariano. El escritor Max Aub se fugó en 1942 de una de estas compañías de trabajo, consiguió llegar a Casablanca, de ahí a México, destino final para muchos. Los que se quedaron en Argelia, como Miguel y su familia, reorganizaron sindicatos y partidos en un país con nueve millones de argelinos de origen árabe o cabileño, un millón de argelinos occidentales, la mayoría franceses que ocupaban altos puestos en la administración, una colonia española numerosa y una minoría judía sefardí establecida tras la expulsión por los reyes católicos. Las organizaciones consiguieron locales, editaban sus revistas, mantenían sus actividades, recibían noticias de España. Siempre con la vista puesta en el retorno. Se calcula que entre Argelia, Túnez y Marruecos había sesenta mil refugiados españoles. Muchos crecieron y se criaron allí; vivieron todos los acontecimientos que desembocarían en la guerra que arrasó Argelia entre 1954 y 1962. Los españoles del éxodo y del llanto, como el mismo León Felipe, como tantos otros, dejaron una parte de su vida en medio mundo, también en la Argelia francesa. Una página sin escribir de la historia reciente. Todavía muchas mujeres y hombres se acuerdan de un lejano mes de marzo, de un barco, en el que siendo niños tuvieron que abandonar su casa para convertirse en refugiados apátridas. Por la gracia de dios. Algunos tienen muy presente a Cernuda: Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

Abel Ortiz