CENIT portavoz de la regional exterior de la cnt-ait

"SI CADA REFUGIADO ESPAÑOL NARRASE SIMPLEMENTE LO QUE HA VIVIDO, SE LEVANTARÍA EL MÁS EXTRAORDINARIO Y CONMOVEDOR DE LOS MONUMENTOS HUMANOS" FEDERICA MONTSENY, 1978

21 mayo, 2006

El timo de la memoria histórica


Editorial de la Revista Cultural libertaria ORTO, nº 140.
A raíz de la devolución de los documentos que los fascistas requisaron al terminar la contienda de 1936, pertenecientes a la Generalitat de Catalunya, hemos creído oportuno hablar de la Memoria Histórica. Como es de conocimiento público, hablar de memoria histórica en la actualidad es referirse a todo lo que supuso el período de la historia de España que va del 18 de Julio del 1936 al primero de Abril de 1939.
La primera gran falsedad, cuando se habla de este período, es la de hacer ver que aquí hubo una Guerra Civil y que lo demás que ocurrió en esos tres años tiene un valor secundario. La inmensa mayoría de los historiadores han enfocado sus trabajos relacionados con el mencionado período cargando las tintas en los aspectos políticos y de estrategias bélicas, pero – salvo rarísimas y honrosas excepciones: Burnet Bolloten, por ejemplo – se olvidan de que además de una guerra civil hubo una experiencia revolucionaria de una envergadura, de una profundidad y de unos resultados emancipadores sin parangón en la historia de Occidente.
Hablar de memoria histórica y olvidar intencionadamente todo lo que se hizo de experiencia revolucionaria tanto en las ciudades como en el campo es, sin paliativos, una aberración intelectual y una falsificación de la memoria histórica de aquellos años. Ahora que los socialistas han conseguido volver al poder, se han lanzado a recuperar la memoria histórica del mencionado período. Pero, como su actuación antes, durante y después de la guerra no fue todo lo acertada que requería las circunstancias, tienen reparos en meterse a fondo en el tema. Es importante que se devuelvan a las entidades políticas (Generalitat de Catalunya, Partidos Políticos: Psoe, Esquerra Republicana de Catalunya, PNV, Izquierda Republicana y ciudadanos afectados) su patrimonio, pero qué pasa cuando se trata del movimiento libertario en general, y de la CNT en particular. Aquí sucede lo que le decía Don Quijote a su fiel escudero Sancho: “Amigo Sancho, con la iglesia hemos topado”. Dicho con palabras actuales sería así: “Amigos y amigas cenetistas, anarquistas y libertarias, con los políticos de todo pelaje hemos topado”.
Nos quieren hacer ver que la Transición de la dictadura franquista (cruel y asesina) a la “democracia borbónica” fue plenamente ejemplar; falso y mil veces falso, nada más lejos de la realidad política y social. Los criminales de la dictadura se paseaban, se pasean impunes por las calles y plazas de pueblos y ciudades como si nada hubiera ocurrido en la España fascista y clerical del general Franco.
En la prensa burguesa acaba de aparecer un artículo firmado por Irene Zoe Alameda, en el que dice estas certeras y significativas palabras sobre la Transición y la Ley del Punto Final a la española: “En España se empieza a vislumbrar cómo fue el verdadero mecanismo de la Ley de Punto Final: fue como si unos individuos a cara descubierta te golpeasen y te tapasen la boca durante varias horas, y después te dijeran que si te callas y no dices quién te lo ha hecho, no volverán a tocarte. Impunidad por miedo: la mitad de los españoles consiguió impunidad a cambio del miedo de la otra mitad”.
Como ella misma afirma, aquí lo que de verdad ocurrió es que hubo una auténtica dejadez de responsabilidad política por parte de los partidos autollamados de izquierdas, dando lugar a un desenlace totalmente injusto, a un abuso atroz que duró casi cuatro décadas.
Si, como dice la autora del artículo Memoria histórica: justicia o fracaso, la ley que está elaborando el gobierno socialista (Ley por la Recuperación de la Memoria Histórica) no es otra cosa que ese intento de justicia intelectual que representa la restauración de la verdad en el recuento de la Historia. Esperamos que esa recuperación sea en su totalidad y se diga la verdad duela a quien duela. La Transición española fue atípica, pues como dice la articulista, fueron los vencedores, torturadores y asesinos post bellum, los que se otorgaron el derecho de perdonar a los vencidos con una amnistía, cuando tenían que ser ellos los perdonados y amnistiados. Si la Transición, tan “modélica” como ellos pretenden, hubiera sido de verdad, los vencedores que habían cometido atropellos y asesinatos tenían que haber pasado por el banquillo de los acusados y no irse de rositas como ocurrió en realidad.
Es verdad que las generaciones actuales nos están pidiendo que le demos explicación lógica al por qué de tan lastimoso silencio de más de tres décadas desde la muerte del dictador. El movimiento libertario, en su conjunto, no se siente ni aludido ni interpelado. Antes, durante la Transición (no terminada hasta que no se haga verdadera justicia) hicimos actos reivindicando nuestro pasado y el de los vencidos, en relación a lo sucedido desde el 18 de Julio del 36 hasta el 20 de Noviembre de 1975. En ese empeño nos quedamos solos, una vez más. Ahora los oportunistas de todo tipo y color han salido de las madrigueras para añadirse al grupo de los voceros y de los que se arriman al sol que más calienta.
Pero, ni nos pudieron callar antes ni lo conseguirán ahora. Pediremos lo que nos pertenece tanto económica como moralmente. Y para quienes, como nosotros y nosotras sufrieron los terribles zarpazos del fascismo franquista y clerical, también nuestro apoyo y solidaridad. Pero, a quienes se proponen falsificar o tergiversar la memoria histórica que les quede, de una vez por todas, bien claro: ¡Ni perdonamos ni olvidamos¡ Y ello por dos motivos: Primero, porque el perdón corresponde a quienes sufrieron las atrocidades del fascismo español y europeo. Segundo, porque todo lo que sufrieron e hicieron los luchadores contra tanta barbarie clerical/fascista pervivirá en nosotros y nosotras mientras vivamos, y mientras haya una mujer o un hombre con un mínimo de dignidad humana.
Para terminar, decir que no aceptaremos una Ley por la Recuperación de la Memoria Histórica que sea una nueva y fraudulenta Ley de Punto Final. ¡Basta de timos con el tema de la memoria histórica¡ Mientras no se reconozca lo que de verdad pasó, y se le dé a cada uno lo que le pertenece en justicia (pero de la auténtica) no daremos por finiquitado el contencioso con los tergiversadores de la Verdad y de los usurpadores de nuestro legado libertario, es decir, nuestra historia y nuestro patrimonio. Nada de ello se nos ha devuelto con equidad. Seguimos en el tajo de la auténtica reivindicación. Recuperación de la memoria histórica, sí, pero la de todos y con total equidad. Basta ya de negociar con la memoria (prensa, radio y TV). Basta ya de tantas páginas de periódicos, revistas y libros escribiendo verdades a medias, lo cual supone no decir la verdad en toda su plenitud.
ORTO ediciones, Apartado de Correos, 322- 08910 Badalona